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Joaquin Sabina (Portada Vinagre y Rosas)

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Entrevista a Berry PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Jueves, 19 de Agosto de 2010 04:44

Serrat, Sabina, Calle 13, El Barrio, ¿qué sucede en Alicante que se cancelan o aplazan tantos conciertos?
Alicante tiene exceso de conciertos y falta de ayudas. Han desaparecido las subvenciones que han existido durante los últimos 25 años. Y todo pinta a que el año que viene será aún peor. La hipoteca hay que pagarla, pero el ocio te lo puedes quitar. Sube el precio de las entradas por culpa de la crisis y la gente tiene que seleccionar.

Una de las giras españolas que más éxito ha tenido en los últimos años, Dos pájaros de un tiro de Sabina y Serrat, fue producida por usted.
Coincidió que los dos artistas tenían el mismo representante. Nos hacía mucha gracia eso de Dos pájaros de un tiro, aunque también barajamos el nombre de Juntos pero no revueltos.

¿Cómo es trabajar con Serrat y Sabina al mismo tiempo?
Son el día y la noche. Mucha gente piensa que su complicidad sobre el escenario es ficticia y no es así. Son amigos desde hace más de 30 años. No se equivocaron cuando decidieron cantar juntos. Ha sido la gira de mayor éxito de unos artistas nacionales por España. Funcionó mejor su improvisación sobre el escenario que las canciones, que ya se conocían. Su relación es muy natural, nada forzada y sin celos. 

¿Cómo es Sabina de cerca?
Ha vivido épocas muy duras. Gracias al susto que se llevó hace unos años con la isquemia cerebral dejó los vicios. Ahora está muy serio y no cancela conciertos. Tiene ganas de hacer las cosas bien. Dicen que ya no es el que era, que ahora vive muy acomodado en Tirso de Molina junto a su pareja...Es la misma casa en la que vivía con su anterior mujer, Isabel Oliart, una vivienda muy cercana a Lavapiés. ¿Acomodado? Es un señor que ha vendido un millón de discos y que ha escrito muchísimas canciones. Con los derechos de autor, normal que viva acomodado. Que sea una persona con ideas progresistas no quiere decir que tenga que ser un pobre desgraciado. El socialismo no es ir regalando el dinero que ganas legalmente.

Joan Manuel Serrat, en las distancias cortas, ¿qué tal es?
Completamente diferente a Sabina. Piensa mucho todos los pasos que da en su carrera. Es muy disciplinado, detrás de un proyecto empieza otro. A Joaquín le cuesta más. Esto no quiere decir que uno sea mejor que el otro.

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Entrevista a Joaquín Sabina II PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Martes, 17 de Agosto de 2010 18:59

En este segundo segmento Sabina habla de Alfredo Bryce Echenique de las Tradiciones de Ricardo Palma y  más.  Leer la primera parte ¡AQUÍ!


Ricardo Lago -  ¿Cual es el pensador peruano que más te apasiona?

Joaquín Sabina - Mariátegui

Ricardo Lago -  ¿Y González Prada?

Joaquín Sabina - Mariátegui

Ricardo Lago -  De los conservadores: ¿Víctor Andrés Belaunde, Porras Barrenechea?

Joaquín Sabina – Nada,  Mariátegui, opino de los que más he leído y conozco.

Ricardo Lago -  A ver más nombres...

Joaquín Sabina - Arguedas, Ricardo Palma, Vargas Llosa, aunque te sorprenda… y de los novelistas también Alfredo Bryce que es mi amigo.

Ricardo Lago - Vaya mezcla explosiva; menudo  recorrido de Palma a Mariátegui... y de las Tradiciones de Palma  ¿Te gustan más las del Perú republicano o las del Perú virreinal?

Joaquín Sabina - Te contaré una historia muy divertida que no he contado en público… una  noche estaba Alfredo Bryce en mi casa y estábamos los dos muy borrachos y muy felices… esa noche, Alfredo empezó  a contar una historia fantástica  :

“mi bisabuelo, uno de los peores Presidentes del Perú, fue quien instaló el alumbrado público en Lima  e hizo una fiesta fastuosa para celebrarlo de la que Ricardo Palma hizo crónica”

Ricardo Lago - ¿En Las Tradiciones?

Joaquín Sabina - Si , pero escucha , estábamos  cinco o seis y nadie se lo creyó, porque Alfredo tiene fama de inventarse historias  y entonces yo me levanté, caminé hacia la estantería donde  tengo  los veintitrés tomos de Ricardo Palma, abrí uno al azar y, te juro por mis hijas, que en la página estaba la historia que había contado Alfredo sobre su abuelo y el alumbrado de gas; tengo la página firmada por Alfredo de recuerdo.

Ricardo Lago - Efectivamente su bisabuelo fue el Presidente Rufino Echenique, de mediados del XIX, cuya candidatura presidencial fue propiciada por su predecesor Ramón Castilla, quien unos años después le depuso por las armas. Y ¿Cuál es la novela de Bryce que más te gusta?

Joaquín Sabina - “La vida exagerada de  Martin Romaña”  sin duda alguna.

Ricardo Lago - Me ha contado Pedro, tu suegro, que en Madrid Bryce  a veces se aloja en tu casa…

Joaquín Sabina - Así es, y por las mañanas cuando se despierta se prepara un café y pone un disco de vinilo con valses de los “Morochucos”…

 

Entrevista realizada por Ricardo Lago - Continuará...

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Entrevista a Joaquín Sabina I PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Viernes, 13 de Agosto de 2010 01:15

Pasará a la historia como el cronista informal (en verso cantado) de la España urbana post-franquista y también como un maestro de la métrica, de los endecasílabos, alejandrinos, octosílabos, del retruécano y el ablativo.

Joaquín Sabina sabe conectar con el público como porque es simpático, atrevido, risueño, sencillo, amable, pícaro, rebelde, chistoso, intuitivo, indomable, irreverente; describe lo cotidiano, las pasiones, los romances, las alegrías, las amarguras, las nostalgias, proezas, frustraciones, pecadillos, miserias, vicios de nuestras vidas; conversa con quien le pare por la calle y se ofrece para la foto; juglar más que cantante, poeta más que compositor; dialéctico, vital, sarcástico; de humor rápido e inteligente que hasta adivina el final de los chistes que le cuentan; iconoclasta pero litúrgico, apasionado, desprendido, generoso, anárquico, temperamental, culto, caviar sin ser sectario, sin rencores, famoso sin vanidad, espontáneo, auténtico en la escena como en la vida, conversador infatigable, "opinador" sin límites, espontáneo, popular con los de izquierda y de derecha; noctámbulo, fumador y whiskero empedernido...nos habla del Dalai Lama, Nietzsche, Cesar Vallejo, Bryce Echenique, Vargas Llosa, Churchill, José Carlos Mariátegui, Ricardo Palma, Salvador Allende, Jaime Bayly, Serrat, Bob Dylan, Chabuca Granda, Felipe Pinglo, Atahualpa Yupanqui, Rafael Alberti, José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas, Agustín Lara, María Félix, Frida Khalo, Frank Sinatra, Groucho Marx, los Rolling Stones y hasta de Trostky...de las religiones, del Perú, de México y por supuesto de sus canciones .

Conversamos un buen rato, es el día siguiente de su multitudinario concierto, al que asistí con mis amigos Nidia, Delia y Pedro.

En la terraza del Country con sendos whiskys, cajetilla de ducados, y no pocas interrupciones de fans, autógrafos y fotos incluidos...a media conversación le digo que pongo en marcha la grabadora de mi blackberry y consiente.

Conocí a Sabina en octubre del 2002 en su piso de Relatores en el  Madrid de los Austrias. Me llevó a él, como no, una conexión peruana: su mujer Jimena es hija de mis amigos  Pedro y Eida  Coronado. Mi amistad con Pedro data del 87 cuando era  Presidente del BCR y yo economista del Banco Mundial.

Aquella noche, habíamos invitado a cenar a Jimena y Joaquín a casa; iba a volver a ver a Jimena después de muchos años y a conocer a Joaquín .Ya con la mesa preparada, recibo una llamada de Jimena,  me dice que hay cambio de planes, que vayamos a su casa Belén y yo porque acaba de llegar un amigo suyo que vive en el piso de abajo. Pregunto: y ¿Quién es el vecino? Contesta: Pablo Milanés.  Digo: fantástico, para allá vamos, ahorita mismo.

Llegamos y no había nada por cenar. Guitarra, whisky, humo de cigarrillo, y canciones. Milanés estaba con su mujer y tres cantantes noveles cubanos a los que había invitado para que Sabina les oyera cantar. También estaba Lena, secretaria de Joaquín y peruana amiga de Jimena.

Se turnaban en el canto Sabina, Milanés y los noveles; la  guitarra y la botella de whisky transitaban. Yo estaba sentado en un sofá que era cruce de caminos de ambas. Por ahí a las 3 de la mañana seguía la velada, y en un arranque de entusiasmo, en lugar de pasar la guitarra me la quedé: era una de esas oportunidades que solo se presentan una vez en la vida: cantar "Yolanda" a Milanés y "Nos dieron las diez y las once" a Sabina. Cuando termino la faena, Sabina se levanta, se acerca al sillón donde estaba sentado Milanés y le dice serio: "Pablo, este de Tolosa, ha venido a mi casa a humillarnos"...carcajada general.

Más adelante, uno de los cantantes noveles se queja de que no le llega la botella de whisky, a lo que Joaquín le contesta: "a la entrada hay un libro de reclamaciones para negros cubanos"; el novel cubano  le replica "oye chico y donde está el libro de reclamaciones para blancos cubanos", a lo que Sabina contesta: "ese está en el segundo piso, a la entrada del departamento de Milanés". Más risas, bromas,  chistes, whisky, ducados y   sobre todo más canciones. Después de mi fallida irrupción musical, me limité a escuchar con algún coro ocasional sotto voce...

Sabina habla de su amistad con Mario Vargas Llosa.

Ricardo Lago - Has leído la novela "El paraíso de la otra esquina" de Mario Vargas Llosa en que relata en paralelo las vidas del pintor Paul Gauguin y su abuela peruana Flora Tristán.

Joaquín Sabina - Mira, yo siempre he estado en una trinchera muy distinta y muy distante de Mario Vargas Llosa...

Ricardo Lago - Pero no eres sectario.

Joaquín Sabina - Nunca lo he sido, ni a los veinte años. Te cuento que en los últimos años Mario y yo nos hemos hecho mucho más amigos de los que tú te imaginas. Es una amistad que estamos disfrutando los dos. Hay solo un tema prohibido, nunca hablamos de Cuba. Cuando ceno con Mario mi vanidad le hace saber de modos subalternos, subterráneos y con muchos meandros que conozco su obra mucho mejor que todos los que le dicen que conocen su obra.

Ricardo Lago - Has leído "El Pez en el Agua".

Joaquín Sabina - Naturalmente, me lo sé de memoria, es la mejor crónica  de una campaña electoral que se haya escrito jamás.

Ricardo Lago - Y es además su autobiografía.

Joaquín Sabina - Sí, pero yo suelo saltarme la infancia, porque no tengo la menor adoración por la infancia, pero la memoria de la campaña electoral es una joya.

Ricardo Lago - Y ¿Cuál es la mejor novela de Vargas Llosa?

Joaquín Sabina - "Conversación en la Catedral", sin duda alguna.... ¿Cuándo se jodío el Perú de Zavalita?

Ricardo Lago - Pero el Perú vive un resurgir económico ¿Viste que llenaste al Jockey ayer?  Y eso que la economía mundial está en crisis...y no regalaban las entradas.

Joaquín Sabina - Así quiero que me recuerden como el "revienta-taquillas"... es mi última gira  tengo que hacer caja para dejarles dote a mis dos hijas...

Ricardo Lago - Y la segunda mejor novela de Vargas Llosa

Joaquín Sabina - "La Guerra del Fin del Mundo"

Joaquín Sabina - Cuando yo me llevé a la Jime (su mujer, la fotógrafa peruana  Jimena Coronado) a vivir a Madrid...me llevé conmigo no sólo a la Jime sino a todo el Perú, mi secretaria Lena también es peruana; entonces era ese momento en que algunos peruanos acusaban a Mario de antipatriota, ¿Lo sabes verdad? Yo  defendí a Mario a capa y espada y siempre pensé...

Ricardo Lago - Lo dices por su antifujimorismo.

Joaquín Sabina - Claro y por, en fin, por  estas cosas nacionalistas imbéciles que nos están matando el alma...Siempre pensé el Perú perdió una maravillosa oportunidad de tener a un fundamentalista democrático que nunca habría cometido ningún error de corrupción...ahora bien, la literatura ganó al no perder a Vargas Llosa como escritor...

Ricardo Lago – ¿Y por qué no le dan el Premio Nobel? Si se lo dan a algunos que están muchos peldaños por debajo de él? ¿Por derechista?

Joaquín Sabina - Yo llevo cuatro o cinco años perdiendo mucho dinero con la predicción de Vargas Llosa como ganador del Nobel

Ricardo Lago - ¿En apuestas?

Joaquín Sabina - En efecto, mucho dinero...

Ricardo Lago – Pero es injusto que no se lo den...

Joaquín Sabina – Bueno no se lo dieron a Borges que lo merecía porque le dio una medalla Pinochet y  Vargas Llosa nunca aceptaría una medalla de un dictador...

Ricardo Lago – Le  dieron el Nobel a Echegaray a Vicente Alexandre

Joaquín Sabina - ¿Y quién se acuerda de Echegaray?

Ricardo Lago - ¿Y es Mario Vargas Llosa mejor escritor que Vicente Alexandre?

Joaquín Sabina – Sí.

Ricardo Lago - ¿Qué Camilo José de Cela?

Joaquín Sabina – También.

Joaquín Sabina - Bueno, un momento, mejor que Vicente Alexandre desde luego, mejor  que Camilo José de Cela, cuidado  Ricardo. Cela que, como persona era un tipo despreciable, fue un gran escritor: La Colmena, Viaje a la Alcarria, son grandes obras de literatura

Ricardo Lago - Recuerdo en la  Colmena -que se llevó al cine- esa escena en que están de tertulia en el Café Gijón de la Castellana en Madrid y se presenta Cela (que actúa en un papel secundario en la película) como inventor de palabras, ofreciéndole una palabra de regalo a su interlocutor...

Joaquín Sabina – La Colmena es un plagio del Manhattan Transfer de  John dos Pasos pero  incluso así es una novela maravillosa. Yo traté a Cela, no le tuve mucha simpatía como persona, pero Cela no es cualquier cosa -hablábamos antes de Agustín de Foxá que era unreaccionario pero sin duda un gran escritor-  Cela no es cualquier cosa...

Ricardo Lago – Y el Diccionario Secreto  de Cela, también conocido como Diccionario del Huevo que, entre otros, tiene ese verso que dice:

"Los bemoles del cura de Villalpando

que los llevan cuatro bueyes y van sudando"

Joaquín Sabina - Claro y ese otro...

"Los bemoles del Cura de Algarrinejo

que pesan cuarenta  arrobas sin el pellejo"

"Al  Cura de Villafranca del Penedés

Le llegan Los bemoles hasta los pies "

Ricardo Lago - Esos versos son parecidos a los quintetos jocosos ingleses conocidos como  Lymerics...

Joaquín Sabina - A ver recuérdame alguno.

Ricardo Lago - There was a gaucho called Bruno...

Joaquín Sabina - Sabes, la poesía fáustica y cojónica popular existe en todos las lenguas del mundo.

Ricardo Lago – Hay ese otro Lymeric muy bueno, Joaquín, ese que dice:

There was this man from Kent...

Joaquín Sabina - Ja, ja, ja ese me lo se.

Ricardo Lago - A ver, otro tema, de los políticos conservadores...

Joaquín Sabina - Sigue preguntando que estoy disfrutando mucho esta conversación

 

Entrevista realizada por Ricardo Lago - Continuará...

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Joaquín Sabina: "La prohibición de los toros es una catetez hecha por políticos ignorantes" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Jueves, 29 de Julio de 2010 15:18

Fuente: farodevigo.es

–El Parlament de Cataluña le ha avinagrado el día.

–Me parece un tremendo error. Con la prohibición se prescinde de muchos siglos de patrimonio cultural. Es una catetez hecha por políticos ignorantes.

–Como aficionado taurino, ¿se siente perseguido?

–No. Quienes pierden no somos los aficionados, si no los catalanes, que se privan de un acontecimiento histórico, artístico y cultural de gran trascendencia. Sin los toros, medio Museo del Prado no tendría sentido.

–Usted es un admirador de José Tomás, que se había convertido en el gran defensor de La Monumental.

–José Tomás, gran amigo, llenaba La Monumental en pleno agosto, en las fechas más raras. Imagino que los catalanes, a partir de ahora, tendrán que hacer como cuando íbamos a Perpiñán a ver las películas eróticas, se tendrán que ir al sur de Francia para ver toros.

–Estuvo en Perpiñán y recientemente en Praga, con el poeta Benjamín Prado. ¿Escribir canciones a cuatro manos resulta más fácil?

–Nos fuimos a Praga por casualidad y no teníamos muchas esperanzas de que eso funcionara, pero la verdad es que lo pasamos maravillosamente bien. Mantuvimos un diálogo durante las 24 horas del día sobre cada verso, cada coma, cada acento de las canciones. Y claro, al hacerlo con un poeta tan bueno y a la vez con un amigo tan cordial, simpático y cómplice, la estancia en Praga se convirtió en inolvidable.

–Después de siete meses de convivencia, ¿qué descubrió?

–Es muy difícil con un creador, un escritor o un músico hacer cosas a cuatro manos porque cada uno tiene su propia idea y resulta complicado salir de sí mismo y ponerse al servicio de algo que está hecho entre dos. En el caso de Benjamín Prado no hubo el más mínimo problema. Peleábamos a muerte por cada coma, pero el resultado final nos dejó a los dos bastante satisfechos.

–Su colega ha llegado a decir que este "Vinagre y Rosas" es el mejor disco de Sabina.

–Yo no estoy seguro, pero sí sé que no me da vergüenza escucharlo en un taxi.

–Que es el sitio en el que Sabina escucha sus canciones.

–En casa prefiero leer y escribir. Si pongo música me distraigo y no puedo hacer otra cosa que no sea escuchar. Así que la música la escucho en los taxis o en la furgoneta, camino de un concierto.

–Imagínese un trío. Benjamín Prado, Joaquín Sabina y...

–No. Para hacer un trío elegiría a dos chicas.

–¿Dos escritoras conocidas?

–O desconocidas, que tiene más emoción.

 
Joaquín Sabina: "Una ciudad única como Sevilla no debería sentirse aludida por una broma de bar" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Viernes, 23 de Julio de 2010 23:19

Fuente: diariodesevilla.es

No era más que un truco para ganarse al auditorio de un cantante curtido en conquistar a la audiencia desde una encantadora pose canalla, pero la frase levantó ampollas. En su concierto el pasado sábado en Huelva, Joaquín Sabina se refirió a un billete de 500 euros como "un bin laden" [expresión con la que la sabiduría popular ha rebautizado estos billetes por su dificultad para ser encontrados] y añadió que "Bin Laden es muy suyo, ¡menudo es!, parece sevillano". En la velada hubo otras referencias a la capital andaluza, como cuando el cantautor mostró su predilección por las Colombinas frente a la Feria de Abril o lamentó que los sevillanos se creyeran "los mejores". En una entrevista con este periódico, el músico alegaba ayer que hace "este tipo de bromas en todos sitios" y declaró su afecto por Sevilla, ciudad en la que parará su gira Vinagre y rosas el 11 de septiembre, fecha en la que actuará en el Auditorio Rocío Jurado.

-¿Qué opina de la resonancia que han tenido en Sevilla sus comentarios sobre la ciudad en el concierto de Huelva?

-Sinceramente, me produce un poco de tristeza tener que aclarar algo así. Yo hago ese tipo de bromas en todos sitios. Hace poco salí en San Sebastián y dije "Buenas noches, Bilbao", sólo para provocar un poquito y ganarme unas risas. No digo que todo el mundo comparta mi humor, pero tampoco creo que esa historia merezca una página en los periódicos. Tal vez se me fue un poco la mano, tal vez, pero con la que está cayendo no me parece tan grave. Entendería que en un par de pueblos del centro de Castilla, enfrentados por cuestiones históricas, se tomaran estas cosas en serio, pero una ciudad tan hermosísima, tan única y maravillosa como Sevilla, que se sienta aludida por una broma de bar hecha en Huelva me parece un poco grave...

-Al final, con la polémica que se ha montado, se demuestra que los sevillanos somos muy nuestros.

-[Ríe] Pero ya no lo voy a repetir, porque me puedo llevar otra manta de hostias... Tengo un racimo de amigos sevillanos que saben muy bien lo que opino de Sevilla, hasta el extremo de que parece que he nacido allí. La inmensa mayoría de los Jueves Santos por la noche me voy a Sevilla, y me llevo a mi novia, y no falto a casi ninguna Feria de Abril, no a la feria en sí sino a la Maestranza, y a Curro Romero... ¡lo amo sobre todas las cosas!

-En todo caso, no deja de tener su gracia que usted hablara de Bin Laden y que el concierto de Sevilla sea el 11 de septiembre.

-Eso no deja de tener mala follá, sí.

-Adelántenos algo de lo que van a ver los sevillanos en esa cita.

-Bueno, van a ver lo mismo que los muchos sevillanos, bastantes, que se desplazaron a Huelva. Pero esta vez las bromas serán al revés [ríe].

-Presentará su nuevo disco, Vinagre y Rosas, después de que en anteriores giras apenas tirara de repertorio reciente.

-Sí, estoy cantando como cinco o seis canciones del disco nuevo. Y ha sido una sorpresa muy agradable, porque en los primeros conciertos de una gira sacas las nuevas y luego poco a poco las vas quitando, porque hay una presión muy grande por oír las viejas. Pero en esta gira, de la que llevamos casi 70 conciertos, han aguantado estupendamente.

-Cuando se sacó el disco, sus colaboradores Pancho Varona y Antonio García de Diego hablaban de que los temas nuevos habían nacido "para ser coreados en los estadios". Parece que acertaron.

-Yo había pensado en esta gira como la última en estadios, me apetecía algo más íntimo. Pero la verdad es que ellos tenían razón: incluso las canciones más raras las cantan no sólo aquí, también en el Caribe o en Quito.

-Sus conciertos, como sus discos, poseen una amplia variedad de registros sonoros, de géneros.

-Es que yo no creo en los géneros, yo creo en el género canción. A mí me da igual si es una rumbita flamenca, un tango o es un corrido, lo único que quiero de una canción es que me emocione.

-Hablando de rumbas, sorprende la pieza que dedica en Vinagre y Rosas al poeta Ángel González...

-Es que Ángel era el tipo más bienhumorado del mundo. Dos noches antes de morirse, estuvimos en casa bebiendo y cantando hasta las seis de la mañana. Y yo no quería escribir una canción triste, yo quería celebrar a Ángel.

-Benjamín Prado, coautor de las letras, afirma que se quedó admirado de que usted trabajara tanto cada verso.

-Porque en la radio lo que uno oye es tal bazofia, el idioma está tan maltratado, que si yo creo que si tengo algo que aportar es cuidar el lenguaje, que quien me escuche sepa que he cuidado la letra como si fuera una gardenia. Yo de adolescente nunca pensé que iba a ser cantante, mi sueño era ser poeta.

-Y ahora que vivía la estabilidad doméstica, tiró del desamor que sufría Benjamín Prado.

-La colaboración con él salió como salen las cosas, por azar. Yo me encontré a Benjamín una noche y los dos estábamos jodidos, él porque lo había dejado la novia y yo porque no se me ocurrían canciones, y hablamos de irnos a algún sitio a escribir. Por una extraña razón aquello cristalizó y dos días después estábamos en Praga.

-¿La felicidad no inspira, entonces?

-La felicidad, o digamos la estabilidad doméstica, sirve para prolongar la vida de uno y no destrozarse. Pero el territorio donde crecen las canciones que yo amo es el territorio de la inestabilidad, de asomarte al abismo. Así que tuve que echar mano de la tristeza de Benjamín...

-Los productores denunciaban esta semana que la venta de música había bajado a mínimos históricos. Sin embargo, usted ya lleva tres discos de platino con su nuevo trabajo.

-Ya me pasó otra vez, en aquella crisis gorda del ochenta y tantos, que fue uno de mis mejores años. No sé por qué, cuando la Historia tiene un bajón, mi vida profesional funciona. Quizá porque yo escribo canciones sobre el desamor y la tristeza, yo creo que engancho con los malos tiempos. Pero me da complejo de culpa ver que a tanta gente le esté yendo tan mal, concretamente a gente de mi oficio, y que esta gira mía sea casi la más grande que haya hecho nunca.

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Joaquín Sabina: "llevo ya diez años que casi soy un fraile cartujo" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Viernes, 09 de Julio de 2010 13:18

Fuente: lavozdegalicia.es

Joaquín Sabina regresa mañana a A Coruña, donde siempre ha vivido «experiencias fantásticas», aunque dice que las mejores no las puede contar.

Para la puntualidad casi británica, acaso forjada en aquel exilio londinense de los setenta, con la que Sabina acudía a su cita con la sección de novedades desde hace tres décadas, los cuatro años transcurridos hasta el lanzamiento de su último disco, Vinagre y rosas, fueron una larga espera para tantos fieles que aguardaban ese ingenio incombustible, esas rimas redondas, esa pluma como un bisturí, cirugía a corazón abierto de pasiones y asperezas de la vida. Regresó con Vinagre y rosas, y con esas nuevas canciones salió otra vez a la carretera, a los escenarios, a los hoteles, dulces hoteles. Y ahora, sobre la marcha, confiesa, en vísperas de su concierto en A Coruña (mañana, en el Coliseum; anoche inauguraba el Lalín Arena), que es fácil volver a engancharse a todos los rituales de la música en directo. Eso sí, de los malos vicios sigue alejado como de la peste, ya que la salud le impuso casi por obligación un régimen, dice él, «de monje cartujo». Exagera, claro. Pero una exageración sabiniana es literatura.

-¿Qué sensación tiene de la respuesta del público a su último disco?

-Por lo que yo sé, primero por las ventas y luego por cuando cantamos las canciones en directo, que lo hemos hecho ya en 13 países, la reacción es mejor que cualquier cosa que yo hubiera soñado. Para mí era un disco más, y no esperaba que se fuera a convertir en un punto tan alto de mi trayectoria. Realmente, no lo esperaba. Llevamos casi 60 conciertos y seguimos cantando las canciones del disco nuevo como el primer día.

-¿Por qué no se sentía más optimista respecto a este álbum?

-Bueno, yo soy un tipo bastante inseguro cuando saco un disco. Nunca sé, nunca estoy seguro de si lo que he hecho... De lo único que estoy seguro siempre, porque si no no lo sacaría, es de que, cuando lo oiga en un taxi, no me va a dar vergüenza oírlo, porque solo escuho mi música en los taxis: en casa jamás se pone. Lo que pasa es que uno no sabe nunca cuáles son los circuitos, los mecanismos por los que llega a la gente. Ten en cuenta que mis canciones no es que ahora no suenen, es que nunca han sonado en la radio. Suenan por otros circuitos...

-Su público es fiel, pero ¿advierte que con el paso del tiempo se suman generaciones más jóvenes?

-Bueno, sabes que desde el escenario solo se ven las primeras filas, y las primeras filas siempre son de gente muy jovencita porque la gente mayor no se pone a dar empujones para llegar hasta ahí... Pero yo tengo la impresión de que todo el tiempo se incorpora gente más joven. Tampoco sé cuál es el secreto ni el misterio. Y no solo aquí; en Latinoamérica es más: más gente y más joven. No sé cómo explicarlo.

-Puede que en eso ayude la participación de músicos nuevos, por ejemplo Pereza en «Tiramisú de limón». ¿Por qué hizo esta canción con ellos?

-Hacía mucho tiempo que yo no veía un grupito de rock and roll español, callejero, de bar o de la esquina, rollingstoniano, que era lo que a mí me gustaba cuando tenía la edad que tienen ahora los de Pereza, y cuando los descubrí, me pareció que era un aire fresquísimo de la calle. Como me había salido un disco bastante tristón y en ese momento éramos bastante amigos los Pereza y yo, pues se me ocurrió hacer una letra para que ellos le pusieran música y la tocaran conmigo. Y eso en mi opinión era abrir una ventana en el disco al aire joven y fresquito de la calle.

-En Las Ventas dijo que podía tratarse de uno de sus últimos paseíllos. ¿Mensaje de despedida definitiva?

-Bueno, de despedida de la plaza de toros de Las Ventas, por ejemplo, o del circuito que estoy haciendo este año, que son estadios, lugares muy grandes con muchísimo público. Ten en cuenta que hemos tocado por ejemplo en el campo de fútbol de Boca Juniors, que eran 50.000 personas, o sitios muy grandes en México... Tampoco lo he dicho seguro, pero a lo mejor sí es una despedida de este tipo de lugares. A lo mejor en los próximos años me va a apetecer más tocar en teatros o en clubes, sitios más reducidos donde la relación con el público es más directa y más íntima.

-Algunos tendrán esperanzas de que sea algo cíclico y de que quizá después quiera volver a los grandes escenarios otra vez...

-Puede ser, pero ahora llevo demasiados años en sitios muy grandes, y me apetecen los pequeños.

-Hablando de la plaza de Las Ventas, ¿qué siente un taurino convencido ante el aumento de las críticas al mundo de los toros tras varias cogidas muy mediáticas?

-Bueno, la más mediática, que fue la de José Tomás en Aguascalientes, me pilló en la plaza. Me entraron ganas de no volver nunca más a una plaza mientras toreara José Tomás, porque es mi amigo. Es muy duro, pero esa dureza al mismo tiempo es la verdad de la fiesta; demuestra que no es un juego de niños eso de ponerse delante de un toro. Yo soy taurino; respeto muchísimo a los antitaurinos, pero exijo que nos respeten también a nosotros, porque en muchos antitaurinos hay una dosis muy alta de ignorancia.

-Viene de nuevo a Galicia: ¿cuál es la primera anécdota que le viene a la cabeza sobre sus conciertos aquí?

-Las más bonitas no te las puedo contar [risas]. Lo peor fue con el Serrat en Santiago, porque nos llovió y a mitad de concierto tuvimos que dejarlo, y eso deja un regusto muy amargo en la boca. Pero por ejemplo en A Coruña, adonde vamos ahora, siempre han sido unas experiencias fantásticas.

-De los vicios que sí se pueden contar, ¿cuáles son sus favoritos en esta tierra?

-Pues como todo el mundo: los marisquitos, el ribeiro; las chicas tan guapas y tan generosas y tan abiertas y tan simpáticas... Me gusta mucho la cultura popular gallega.

-¿Y en lo musical?

-Últimamente no sé; en la época heroica yo era, y sigo siendo, muy amigo de Bibiano, y me gusta mucho Milladoiro. También me gustaban mucho Siniestro Total. Ahora no llegan, o al menos no veo, nuevos grupos que canten en gallego...

-Por cierto, ¿está por fin desterrada la imagen del Sabina crápula?

-Bueno, llevo ya diez años que casi soy un fraile cartujo, así que si no he desterrado esa imagen en diez años, es que no hay modo. Ya no tiene sentido.

-Entonces, ¿se porta de forma ejemplar en todas las giras, hoteles y «backstages»?

-Sí, sí. Bueno, como decía Mario Benedetti, yo soy monógamo pero no fundamentalista.

-Hace tiempo que sus conciertos son baños de multitudes con incondicionales. ¿Llega a cansar tanta admiración, hincha demasiado el ego?

-Mi ego lleva muchos años muy tranquilo. Afortunadamente yo llegué a esto tarde, con los 30 cumplidos. Ahora tengo 61, y mi ego, que nunca pensó en eso y nunca lo imaginó y nunca lo deseó, está bien cubierto con aquellos primeros años. Ahora es mi ego íntimo el que necesita otras cosas.

-¿De dónde sale la motivación necesaria para salir a cantar cada noche después de tantos años y tantos conciertos?

-Al principio era muy duro, así que lo planteé como una última gira, digamos para despedirme de los grandes públicos. Lo que pasa es que después se nos ha metido el gusanillo, el veneno y la droga de los conciertos y los aviones y los hoteles, y nos ha hecho rejuvenecer: estamos otra vez en la carretera, como si fuéramos un grupo jovencito que empieza. Y la verdad es que lo estamos disfrutando mucho y encontrando un público muy, muy cómplice.

-¿Es una dinámica rutinaria?

-Pues sí, pero es como cuando estás jugando un mundial: solo piensas en el siguiente partido [risas].

-Ya que lo menciona, ¿hasta dónde cree que llegará España? [preguntado en vísperas del partido de cuartos de final].

-Bueno, yo creo que es un equipo estupendo, a veces demasiado estupendo; demasiado fino y barroco, pero están abiertas todas las opciones.

-¿Y qué hay de su lado poético? ¿Sigue con ánimo para seguir publicando?

-Escribo todos los días; a veces salen canciones, a veces salen versos, o a veces sale una colaboración en un periódico... Yo, cuando tenía 14 años lo que quería era escribir, y ahora que tengo 61 pienso lo mismo. Lo de cantar vino después, fue casi una casualidad. Pero todo empezó escribiendo.

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Joaquín Sabina: "soy monógamo, no fundamentalista" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Domingo, 04 de Julio de 2010 16:00

Tenía un buen día, y se le notaba. La razón: "Anoche empecé una nueva canción y por eso me oyes tan contento". Mientras se fuma un cigarro y se bebe una copita de champán, Joaquín Sabina habla de todo un poco, de la vieja guardia y de los jóvenes proyectos, de su futuro, de Málaga, de la izquierda... Eso sí, sólo durante diez minutos, porque una entrevista "no es lo que más me gusta del mundo". 

-"Vinagre y rosas" ha sido el disco más vendido de 2009 y dará un centenar de conciertos. Pese a todo, ¿sigue decidido a retirarse de los grandes recintos?

-Es una pregunta difícil de contestar porque esa era la decisión cuando empezamos la gira y ahora... lo estamos disfrutando muchísimo. Pero sí es verdad que cada vez me apetece más volver a sitios más reducidos, volver a paladear esa magia de los teatros más pequeños... Se verá en el futuro.

-Pues sus amigos, Ana Belén, Víctor Manuel, Serrat..., no se creen que usted haga esa retirada parcial.

-Será porque me conocen (risas). Pero después de casi cien conciertos en lugares tan grandes me va a apetecer estar un año tranquilito y escribiendo canciones, grabando...

-De momento, nada de jubilación.

-Yo ya estoy en edad de prejubilación (risas), pero no tengo ni la menor intención de dejar de molestar.

-Usted ha apostado por las nuevas generaciones, con sus colaboraciones con Pereza, pero la vieja guardia sigue muy en forma.

-La obligación de la vieja guardia es no dejarse envejecer y seguir ahí dando guerra, pero la obligación de los jóvenes es sacarnos a patadas del escenario, y no sé si lo están haciendo.

-¿Faltan buenos proyectos?

-No sé si están un poco adormecidos o que, como este país ha vivido por encima de sus posibilidades durante tantos años, han estado demasiado mimados y tienen poca calle y poca desesperación.

-Serrat dice de usted que vive de la leyenda, que en realidad es un hombre de costumbres ordenadas...

-(Risas) ¿Eso dice? Es una gran broma que hace él, porque me conoce bien y sabe que ni leyenda ni orden. Yo más que leyenda le llamo caricatura. Y la caricatura esa del golfo, fumador empedernido y putero hace ya muchos años que sí que se retiró.

-Y hoy día, ¿cómo es el hombre que hay debajo del bombín?

-Cuando estás en una gira tan gorda no hay nada más debajo del bombín que esa excitación y vértigo tremendo que es subirse al escenario. Y es fantástico.

-¿Podría decir que hoy lleva una vida sana?

-Sin exagerar... Ahora me estoy fumando un cigarrito con una copita de champán (risas).

-Pero, ¿se siente mejor ahora que hace diez años?

-No sé como decirlo. Yo aquellos años de la caricatura los disfruté mucho también, no estoy arrepentido de nada ni tengo nostalgia de nada. A mí me gusta estar vivo y aprovechar cada momento, cada año y cada mes con respecto a como uno esté físicamente o a la edad que tenga. ¡Yo estoy dando casi cien conciertos al año con 61 tacos! Nunca lo hubiera imaginado.

-¿Le costó aprender a disfrutar de la vida sin los excesos?

-Sí. Pero soy monógamo, no fundamentalista (risas). O sea, que tampoco me excedo en la falta de excesos.

 

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Joaquín Sabina "escribo una serie de canciones nuevas que me gustan mucho ya que han nacido en la carretera" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Viernes, 02 de Julio de 2010 13:44
Fuente: diariojaen.es

Con la emoción de actuar en su Úbeda natal —por última vez— y con la agradable sensación de lo vivido en lo que lleva de gira, Joaquín Sabina se quita el bombín ante un público que le hace sentir, de nuevo, sobre los escenarios.

Vuelve a su tierra para actuar mañana y lo hará después del partido entre España y Paraguay.
Es verdad, los dos últimos partidos han coincidido con conciertos. Si gana la Selección Española contaremos con la euforia de la gente, y si pierde pues los consolaremos como podamos.
¿Está siguiendo el Mundial?
Es imposible no seguirlo. No hay radio que puedas oír, periódico que puedas abrir, o televisión que puedas encender y que no salga.
¿A lo mejor algún día escribe una canción sobre este encuentro de fútbol internacional?
No creo que el fútbol merezca una canción. Sigo los partidos, me gusta la selección y me divierte, pero me parece que ocupa en la vida de la gente un espacio bastante desmesurado.
¿Para qué debería haber espacio en la vida de las personas?
Yo, que ya creo en pocas revoluciones, sigo creyendo en la revolución de la ilustración, en que la cultura es lo que hace que uno esté menos solo. Y pienso que ese lado de la educación del ciudadano está muy abandonado.
¿Cómo vive los directos de sus canciones después de un largo paréntesis sin pisar los escenarios?
Bueno, llevamos más de sesenta conciertos en doce países. Es una experiencia muy enriquecedora y  bastante inesperada, ya que esperaba una gira más tranquila. Y como hay una carga de tensión  (ya que dije que nos despedíamos de los escenarios) se ha originado una explosión de complicidad, de calor de la gente, que nos ha calentado mucho el corazón.
¿No se esperaba esa respuesta del público?
No tanto. Uno va sacando discos y haciendo giras, y entras dentro de una rueda de la que crees que ya lo sabes todo. No esperaba que a los 61 tacos y con un disco bastante tristón hubiera este tipo de explosión en el público, fundamentalmente en Latinoamérica.
¿Y qué tal la vuelta a España?
Bueno, estuve en Las Ventas que es un clásico para mí y lo pasé muy bien. Y ahora voy a Úbeda, adonde no actúo todos los años. Además, no es cualquier lugar para mí, pues me trae tantísimas cosas que están ahí, en el baúl. No es un concierto normal, sino que está más cargado de emociones.
¿Qué cosas sacará de ese baúl?
En Úbeda está toda mi infancia con lo negativo y lo positivo. Ahí están las raíces absolutas de lo que soy, para bien y para mal. Entonces es un lugar muy emocionante para mí. Últimamente no voy porque mis padres ya no viven allí y no hay nadie directamente de mi familia. Además, es un lugar en el que, como me conoce cualquiera, me costaría pasear por allí. Pero es muy emocionante dar un concierto y tener enfrente a mis paisanos.
Dice que esta es su última gira, pero ¿volverá a sacar otro disco?
Como nos está gustando la gira, tocamos casi todos los días y uno no puede irse a disparatar por los bares —porque hay que cuidarse—, pues escribo una serie de canciones nuevas que me gustan mucho ya que han nacido en la carretera, en los aeropuertos, en los cuartos de hotel..., que  es como a mí me gustaba escribir antes. Será un disco de carretera, que siempre tiene ese vértigo rockanrolero.
¿Qué piensa de las críticas sobre su último álbum?
¡Oye! El trabajo de los críticos es opinar sobre mí. El mío, no.
¿Qué le gusta más: Joaquín poeta o Joaquín cantante?
El que yo quería ser es el poeta, pero el que más me ha hecho disfrutar y el que más satisfacciones me ha dado es el cantante.
¿Cree que esto puede dar un giro en algún momento?
Bueno, sé que no dejaré nunca de escribir, pero supongo que alguna vez dejaré de cantar. Cuando pasan dos años sin subirme al escenario, no lo echo de menos. Me gusta el momento del escenario y cantar a la gente, pero todo lo que hay alrededor no me gusta nada. Prefiero estar en casa tranquilo y ser anónimo. En cuanto a mi relación con el público me siento realmente muy amortizado. Nunca esperé a estar cantando y a sacar discos, ni viajar por Latinoamérica. Todo eso es un regalo que los dioses paganos me dieron y que yo ni anhelé ni busqué. En ese sentido estoy tranquilo.
¿Cree que aprovechó ese regalo?
Creo que sí. A lo mejor no tanto como debiera y, en realidad me dedicara más a disfrutar de la vida que a devolverle al público tanto como me estaba dando. Pero tampoco me arrepiento de eso.
¿Se paró a pensar que ha sido el icono de varias generaciones?
Por eso no me paro a pensar. Porque no me gusta pensar tonterías.
¿Cree que es una tontería ser el referente de mucha gente?
No lo sé, es un traje que me viene muy grande. No me encuentro cómodo en él.
En cualquier caso, su público le estima.
Sí, pero uno no debe bañarse en esas aguas, no debe mirarse demasiado al espejo, porque yo me conozco y te aseguro que no me siento un icono de nada.

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Joaquín Sabina: "Echo de menos la calle y los bares" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Viernes, 11 de Junio de 2010 15:41

Fuente: 20minutos.es

Joaquín nos atiende en su casa del barrio madrileño de Tirso de Molina. A su alrededor, centenares de libros, viejas gramolas y gatos, muchos gatos ("Tengo siete", apunta. "Cuando vienen amigos alérgicos, tengo que guardarlos a todos"). En el ambiente flota humo de tabaco negro: Sabina fuma un cigarro tras otro. Abre una cerveza y se acomoda en su sofá.

Está recién llegado de América, ¿cómo ha ido?
Muy bien. Por encima de cualquier expectativa.

¿Cansado?
Durante la gira, el vértigo de los conciertos te quita cualquier cansancio. Pero cuando llegas y te relajas, te vienen todas las enfermedades de golpe.

La industria vive una profunda crisis, pero Sabina saca Vinagre y rosas y vende 200.000 copias en un mes…
Me doy con un canto en los dientes. Igual que si hubiera vendido 10.000. A estas alturas uno no es un vendedor, sino un escritor de canciones. Pero me doy cuenta de que la gente está comiéndose los mocos y yo soy un privilegiado.

¿Qué opina de la SGAE?
Es una sociedad privada de la que soy socio, pero no he ido jamás a una junta directiva. Debería estar más metido ahí, pero no lo he hecho ni lo voy a hacer. Tengo otras cosas en las que invertir el tiempo. También creo que se la ha demonizado demasiado.

Más allá del personaje, ¿quién es Joaquín Sabina?
Alguien que tiene poco que ver con la caricatura, sobre todo a estas alturas y a estas edades. Soy un tipo que trata de hacer su trabajo sin plazos y que disfruta mucho de las giras.

¿Cómo es un día normal en su vida?
Tengo pocos días normales. O bien estoy de gira, o grabando, o atormentado porque no se me ocurren canciones… Soy bastante incapaz de generar costumbres, horarios y rutinas. Y eso a veces vuelve loco.

¿Cómo lleva la etiqueta de canalla que siempre se asocia a su figura?
Es un aburrimiento. Ya quisiera yo seguir siendo canalla. Me lo pasaba muy bien (risas).

¿Echa de menos los viejos tiempos...?
Los bares y la calle. Me gustaban mucho. Ahora, por estricta supervivencia, ni debo ni puedo. Ahora el bar lo tengo en casa, y es aquí donde vienen los amigos.

¿Y las drogas? ¿Son tan peligrosas como se las pinta desde las instituciones?
Las instituciones, de entrada, lo primero que deberían hacer es legalizarlas. Cuando legalizaron el alcohol en Chicago siguió habiendo borrachos, los que desaparecieron fueron los Al Capones. Cada cual que haga con su vida lo que le parezca sin hacer daño a terceros.

¿Añora su consumo?
A veces sí. Esa cosa maravillosa de estar tres días y tres noches sin dormir componiendo una canción... Ahora no lo hago, porque ya tengo una edad. En todo caso, mírame: tengo 61 tacos, estoy vivito y coleando y no me encuentro tan mal (risas).

Siendo un gran aficionado a la tauromaquia, ¿cómo vive la polémica sobre su posible prohibición en Cataluña?
El que no quiera ir a los toros, que no vaya. Y que se dejen de tocarnos los cojones, que hay cosas más importantes. Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado. Y además, tiene la posibilidad de que lo indulten y pasarse toda la vida follando vacas sin parar (risas).

¿Y la generada a raíz de la multa a Krahe por el vídeo de Cómo cocinar a un Cristo?
Fue absurdo. Aquella película era un chiste para amigos. Nada más. Los curas y la Iglesia vuelven a estar amparados por la derecha, y eso es muy peligroso.

Usted es una persona abiertamente de izquierdas. ¿Cómo ve a la izquierda hoy?
Hecha una mierda. Sin programa, sin alternativas, sin ideología…

¿Zapatero es de izquierdas?
La política que está haciendo ahora mismo no, desde luego.

¿Qué le falta a la política española?
Entre otras cosas, que los parados y la clase obrera salieran a la calle a quemar televisiones. Es tremendo que cinco millones de personas estén ahí, por las tardes, viendo Sálvame.

¿Usted ve la tele?
Claro. Como todo el mundo, pero generalmente la tengo sin voz, como fondo, mientras leo.

Además de en esta casa, ¿en qué invierte el dinero que gana?
No tengo coche, así que básicamente gasto el dinero en libros, en viajes y en invitar a mis amigos a cenar.

Usted cae tan bien como mal a mucha gente. ¿Cómo se lleva esa dicotomía?
Qué le vamos a hacer (risas). Yo no he buscado ni amigos ni enemigos. Soy un tipo de lo más pacífico, muy educado. Soy del cuerpo diplomático. A mí también me cae mal mucha gente…

Lo que es cierto es que dice lo que piensa.
Procuro, aunque no siempre lo hago: me muerdo la lengua muchas veces. Pero trato de decir en televisión lo mismo que digo en un bar, y eso a veces trae problemas.

¿Alguna vez se ha arrepentido de no haber pensado más algo antes de decirlo?
Al contrario: me he arrepentido muchas veces de no haber dicho más barbaridades.

 

 
Joaquín Sabina en "Hoy por Hoy" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Jueves, 10 de Junio de 2010 10:46

Hacer click sobre la imagen para escuchar la entrevista

Joaquín Sabina en los estudios centrales de la Cadena SER durante la entrevista en el programa "Hoy por Hoy", de Carles Francino, donde las ciudadanas Victoria (Vic) y Rocio (Chiobaby) han dicho presente.

Hace click !AQUÍ! para escuchar la canción inédita de Joaquín Sabina escrita en Londres durante su exilio.

 

 
Conferencia de prensa de Joaquín Sabina en Colombia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Guido   
Sábado, 22 de Mayo de 2010 02:33
 
Un vaso grande de cerveza, algo de hielo y muchos micrófonos esperaban a Sabina, quien llegó al encuentro 45 minutos tarde y en compañía de su guitarrista, productor, arreglista y amigo desde hace 28 años, Pancho Varona. “Pero, ¡qué manera de madrugar!”, dijo vestido de gorro, chaleco de colores, camisa azul y pañoleta rojiblanca al cuello.
 
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