Joaquín Sabina “estoy pasando bien, incluso en exceso”

–He leído que sólo sabes dónde será el próximo concierto, nunca los próximos conciertos.

–Así es. Después de Valencia, mi cabeza ya asimila que lo que viene es Gijón. Lo que trato de no saber de momento es dónde canto dos días después de Gijón, en este caso.

–¿Te agobia conocer las fechas y los lugares?

–No, es que soy fan del Cholo Simeone: partido a partido.

–Cantas jueves y sábados.

–Es la primera gira que estoy haciendo de verdad descansado. Es como estar en La Mandrágora, pero los jueves y los sábados, con la diferencia de que el resto de los días de la semana la vida no es igual que entonces, lógicamente.

–El resto de los días te quedas en casa, mudo.

–No hablo nada. He descubierto algo que ya me habían advertido los cantantes de ópera y es que ni medicinas, ni ejercicios de voz, ni nada… lo mejor es estar callado 24 horas y mejor si son 48. Sales al escenario que pareces Pavarotti.

–Querías una gira tranquila. ¿Es así? ¿Cómo te encuentras?

–Me encuentro muy bien. Después del último concierto en Valencia el pasado sábado estuve hablando con los músicos y me dijeron, literalmente, que ésta está siendo la gira más feliz de nuestras vidas. Estamos más cómodos en el escenario que nunca, los llenazos están siendo tremendos y hay un público muy cómplice, muy intergeneracional. Tengo la sensación de que estamos tocando más para nosotros que para el público y que al final eso es lo que más gusta.

–El escenario…

–Me encanta el escenario. Al final solo había que poner un terciopelo rojo para encontrar el punto. Y muchos garabatos en las pantallas, eso también… Mira, mira (saca un cuaderno con sus dibujos…) Pinto chicas, pin ups. Lleno cuadernos de chicas, peces, gatos, garabatos, versos… Antes llenaba las maletas de trozos de papel que cogía en los bares, hasta en papel higiénico he escrito versos, pero ahora viajo con un cuadernito y después pongo en el escenario lo que me salga, y lo que sea un proyecto de canción pues lo desarrollo.

–Casi nadie viene a entrevistar a Sabina para hablar de música.

–A mí me jode porque yo me gano la vida haciendo música, porque es mi pasión, pero me suelen preguntar por política todo el tiempo.

¿Por qué? Porque yo no les contesto como músico, sino como ciudadano. Supongo que será porque mis queridos compatriotas músicos se la cogen con papel de fumar y dicen eso de que un artista tiene que ser apolítico por el público y todo eso. Yo no. Yo cuando hablo de política no soy un artista, soy un ciudadano más. En las entrevistas, la verdad es que yo no digo eso de «he venido aquí a hablar de mi disco» porque me alimento del público en los conciertos. A veces, como me pasó el otro día, vas a un programa de televisión y sacan tu disco y yo ni lo había visto antes físicamente.

–La gira tiene un 100% de ocupación. Todo vendido en todos los sitios.

–Es una cosa rara. La gira nació porque había crisis y los músicos quieren trabajar y golfear por Latinoamérica, y no teníamos nada que inventarnos. Vimos lo de los 15 años de ‘19 días y 500 noches’ y resulta que lo ha recibido todo el mundo de una forma increíble.

–La gente tiene miedo de que decidas abandonar los escenarios en cualquier momento.

–Eso lo llevo oyendo 20 años.

–A los Rolling no les va mal con ese temor de su público.

–Yo no me he follado a las tías que se ha follado Mick Jagger, que conste. Ese hombre es una vedette y hace gimnasia, yo no soy así…Una vez fui de mirón en Nueva York a una rueda de prensa que dieron al lado del río Hudson para presentar una serie de conciertos. Les preguntaron si era verdad que hacían esa gira por el dinero, y Keith Richards respondió que también por las mujeres y la cerveza… ¡No se puede decir mejor!

–En tu caso es sobre todo por Montoro, ¿no?

–Recuerdo cuando vino la última vez a España Leonard Cohen. Todos estábamos muy agradecidos a la puta de su novia que le había robado 6 millones de euros y él, que estaba en un monasterio retirado, se vio obligado a hacer otras dos giras para sacar pasta. Todos bendecíamos a esa puta. Fueron las dos mejores giras de Cohen. En mi caso, la gente que me quiera seguir viendo en el escenario ya sabe lo que tiene que hacer: ponerle una vela a Montoro.

–¿Te he visto hasta emocionado mirando al público en los últimos conciertos?

–Me lo estoy pasando bien, incluso en exceso, porque me estoy emocionando al acabar algunas canciones y eso no es bueno, es una mariconada.Los músicos y yo, sobre todo Antonio Panchito, pensamos que jamás hemos sacado nuestro poco o mediano talento de esta manera, como lo hacemos ahora.

–¿Cuál es la canción con la que más disfrutas en el escenario en este momento?

–Me está gustando mucho, por lo a contra tiempo que es, cantar ‘De purísima y oro’. Habla de Manolete y Lupe Sino que el 90% de la gente que me escucha seguramente ni sabe quiénes fueron. Las palabras de esa canción están casi en desuso, de hecho lo estaban ya cuando yo nací, son de posguerra.

–Has desterrado totalmente ‘Pongamos que hablo de Madrid’.

–Hace 20 años que no la canto. Por una razón muy simple: hay canciones que se llenan de polvo y de ceniza con el paso de los años y luego si haces otra que tiene que ver con lo mismo pero la sientes más pues cantas esa. En Madrid canto ‘Yo me bajo en Atocha’, que a estas alturas me parece mucho mejor.

–Sin embargo es increíble cómo ha crecido ‘Princesa’, cómo se ha ido adaptando a cada tiempo.

–A mí me gustaba como Dylan destrozaba sus propias canciones, hasta el punto de que algunas eran casi irreconocibles. Yo no he llegado a ese extremo, me gusta cambiarles el ritmo y recrearlas como las recreamos ahora. Y ‘Princesa’, es verdad, es un claro ejemplo de ello, es más eléctrica y a la gente le encanta.

–¿De qué canción te sientes más orgulloso?

–‘Y sin embargo’. Es curioso porque yo creía que como habla de un tío que va con la mujer a la que ama por la calle, pero en realidad va mirándole el culo a otras y loco por escaparse con cualquiera, pues que iba a cabrear mucho a las mujeres. La primera vez que se la puse a una mujer me dijo: eres un cabrón. Le pregunté por qué, y me dijo: a mí me pasa lo mismo. O sea, que ellas también van por la calle mirando el culo de otros. ¡Y en los conciertos, las tías están encantadas con esa canción!

–Hay una foto en un escenario en Gijón en la que apareces en pleno concierto con un tanga en la mano.

–Me siguen pasando cosas así. Yo lo que hago es pasárselo a mi corista y ella lo mira y suele responderme: es de los chinos…

–Éste es un homenaje a ‘19 días y 500 noches’ un disco por el que pagaste un peaje vital muy caro…

–Un ictus, una depresión, me dejó una novia, dejé la coca… Todo eso me costó ese disco.

–¿Volverás a hacer algo tan bueno como ese disco?

–Ojalá, pero esas canciones fueron compuestas en circunstancias muy jodidas, muy intensas, con días y días sin dormir. Ahora, lo que no puedo cubrir con esa intensidad espero hacerlo con trabajo y ya tengo cosas apuntadas en los cuadernos y los músicos y yo estamos como locos por acabar la gira e irnos a un sitio raro para grabar.

@juanmacastano para elcomercio.es


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