Los RAPS de Joaquín Sabina

Sabina rapsEl Colectivo "Peor para el sol", organizadores del certamen/concurso Sabina por aquí, recientemente ha hecho un repaso a los raps de Sabina en su página de Facebook. Una interesante retrospectiva que se remonta al Rap del optimista de 1988. El colectivo, y el autor del artículo, Cecilio Aguilera, han cedido amablemente el artículo íntegro para su publicación en Ciudad Sabina


Uno de los estilos que Joaquín practica, que no se suele hacer mucho caso, son sus RAPS. Ha grabado 7 con diferentes estilos, que suelen ocupar el final de los discos donde se encuentran.
De lo que estamos seguros, es de que están entre los mejores raps que se han grabado en nuestro país (España). Este formato le permite grandes parrafadas donde se puede explayar para contarnos pequeños relatos con su genial sentido del humor.

Inauguró este estilo con el Rap del optimista de su disco de 1988 El hombre del traje gris. Donde nos cuenta la comercialización de un grupo de rock para adaptarse a las exigencias del mercado.
Seguro que se vio influenciado por otros grandes artistas que también rapearon en aquellos años. Como no recordar a Santiago Auserón haciendo La negra flor con Radio Futura.

El siguiente lo hizo con la colaboración de Manu Chao, en donde recocemos además de las voces de Joaquín y Manu la de Pancho Varona, entre otras. Se llama irónicamente No soporto el rap y apareció en su disco de 1996 Yo, mi, me, conmigo.

Nos cuenta la historia de un tipo en que empieza a salirle todo mal, en su vida cotidiana y se refugia en los encantos y perdiciones de la noche, un tema bastante sabiniano. La paradoja del título, nos indica el desprecio que sentían por el rap los progres de los 70, que se escandalizaban porque un cantautor, que se supone viene del folk, usara esta música. Hay que tener en cuenta que el rap enlaza con una antiquísima tradición de recitadores ambulantes de noticias. Recordemos los cantares de ciego, los recitadores de contrapunto argentinos, los troveros murcianos o los talking blues americanos que hicieron entre otros Jhon Lee Hooker y Bob Dylan. Por lo que la más reciente de las músicas, tiene raíces tan profundas como la que más.

En el disco que hizo con Fito Paez Enemigos íntimos en 1998 encontramos Lázaro un recitado lento con los bellos arreglos de Fito.

Como es de suponer empieza diciendo: Lázaro, levántate y anda. Después le indica el mundo cotidiano al que se debe integrar, haciendole una descripción del mundo actual, que se va enredando en un surrealismo dylaniano. Consigue gran intensidad poética.

Como te digo una co te digo la o del gran disco de 1999 19 días y quinientas noches. Este divertidísimo rap nos cuenta la parrafada que una maruja cotorra le cuenta a una amiga sufridora en la playa, al estilo de los Morancos de Triana pero con pretensiones de cultureta. Nos va soltando casi todos los tópicos que escuchábamos en aquella época. El único problema que tiene es su ubicación temporal, los más jóvenes, o quizás lectores de fuera de españa, no reconocerán algunos asuntos.

Una auténtica joya que apenas tubo trascendencia es Ay Calixto. Salió en el disco de rarezas Diario de un peatón que acompañaba la edición especial de Dímelo en la calle en 2002. Este rapeado cuenta con una fantástica sección de viento, de aire latino, influenciado por el ambiente reggaetón que la emigración sudamericana trajo a españa.

Es una autentica novelita, nos cuenta la ruina de un diputado del PP, por culpa de sus amores con su nuera. Tiene una fantástica descripción de la amada y un precioso final donde notamos la ternura que Joaquín le acaba cogiendo al personaje.

Se ve que Diario de un peatón acabaron varios de los experimentos rapeadores de Joaquín porque también encontramos Benditos malditos.
Con una base rítmica tecno-dance, del más duro, demostrando que Joaquín es capaz de aprovechar todos los palos de la música popular. En esta parrafada nos relata sus filias y sus fobias. Con una estructura parecida a Abre la muralla de Nicolás Guillén, pero por supuesto, mucho menos políticamente correcta.

Es increíble lo bien que se adapta la voz desgarrada de Joaquín al ritmo trepidante y estresante del tecno, quedando el conjunto como un lamento inquietante.

Cerramos este viaje por los raps de Sabina con otro experimento alojado en Diario de un peatón. Los ratones coloraos es una sevillana que abre el disco. Esta sevillana es un homenaje a Jesús Quintero y su programa del mismo nombre, donde se hablan de todos los elementos que acompañan al personaje nombrando todos los programas de radio y televisión que ha realizado, con alusiones a Sevilla. Por supuesto que lo que más podemos escuchar es el famoso grito cuñaaaoooo.

Pues bien, la sevillana se convierte en rap, para cerrar el disco, pero como es la misma letra con la férrea estructura de este palo, el aire flamenco se deja traslucir, convirtiéndose también en un homenaje a la gran Lola Flores, verdadera pionera del rap en España.



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