Noches Sabineras: “Se trata de una fiesta donde el motor es Joaquín Sabina”

 Todos los seguidores de Joaquín Sabina tienen mañana sábado una cita con la Noche Sabinera, una velada especial en la que Pancho Varona y Antonio García de Diego repasan la carrera del músico. Sobre esa cita conversamos con Antonio García de Diego.

-¿Cómo surge la Noche Sabinera?

-Un muchacho plantea la idea de que hagamos como los Rolling. Antes de un concierto, su banda actúa en los bares de la ciudad donde va. Nos lo plantea y nos gusta la idea.

-¿El joven no sería Fran Nicolás?

-[Risas] No. Es Rubén Martínez. Ahora es un mánager que se dedica a esto. Su idea es hacer el concierto, nosotros planteamos la idea de que el público participe. Cantamos 50 minutos y mientras tanto la gente se apunta en una lista de 25 canciones que luego sube a cantar. Siempre se queda alguna fuera. El de Avilés será un concierto especial porque Asturias tiene una relación muy intensa con Joaquín Sabina. En España no existe otro público similar, sólo se puede comparar a la pasión que encuentras en Argentina.

-Y es un lujo cantar con dos puntales de Joaquín Sabina.

-Yo me incorporé más recientemente. Pancho Varona lleva toda la vida con él, desde Viceversa. Yo estuve mucho tiempo con Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Ríos. Sabina me pidió que me incorporase a su banda. Me costó, pero desde 1991-92 siempre estuve con él, salvo el parón por sus problemas de salud, cuando estuve con Estopa.

-¿Qué destacaría de Joaquín Sabina como músico?

-Es uno de los grandes monstruos que hay, como Serrat o Miguel Ríos. ‘Peces de ciudad’ es el ejemplo de canción perfecta. Es muy sabio musicalmente. También es capaz de escribir canciones como ’19 días y 500 noches’, muy efectivas con el público pero musicalmente menos atractivas, aunque también tiene elementos de valor.

-Tanto tiempo en su banda da para cultivar las relaciones personales.

-Sí, aunque ahora todos nos hemos hecho mayores. Hace 15 años salíamos de gira y había más camaradería, íbamos de cena, de copas. Desde que tuvo sus problemas de salud, Joaquín se ha recogido más, sale menos; siempre se pone algún día de descanso entre los conciertos. Aunque sigue siendo muy cercano.

-¿Ya no cierran los bares?

-Ni los abrimos. Nos hacemos mayores.

-¿Cómo se ha tomado la Noche Sabinera?

-Muy bien. Aunque creo que se le ponen los dientes largos porque a él siempre le gustaron los locales pequeños, cantar a la oreja del público. Se ríe, bromea, existe una complicidad. Alguna vez nos dice que vendría, pero que no puede.

-¿La razón?

-Rompería el formato, sería algo diferente. Sus seguidores son muy mitómanos y sería algo distinto. La Noche Sabinera es una gran fiesta donde el motor es Joaquín Sabina. Para mí es una fortuna poder tocar con él.

-¿Resulto difícil elegir el repertorio?

-Además de los clásicos obligados, buscamos canciones con la que hayamos algo tenido que ver. Es una suerte contar con Pancho, que domina todo el repertorio. La verdad es que Sabina tiene tantos éxitos y tantas canciones que da para organizar varios conciertos.

-¿Qué opina de Pancho Varona?

-Es pura sabiduría musical y tiene mucha creatividad. Conoce todo el repertorio de Sabina. Lo que más admiro es su forma de componer.

-¿Sus temas preferidos?

-Ya dije ‘Peces de ciudad’. ‘A la orilla de la chimenea’ es un tema que nos afecta a mucha gente. ‘Y sin embargo’, ‘Calle melancolía’… Son temas que me tocan mucho. Y todos sus grandes clásicos.

-¿Cómo suena Sabina sin Sabina?

-Me gusta más con él. El otro día, la Noche Sabinera estuvo en la sala Galileo. Justo antes habíamos tocado en Buenos Aires con Sabina y echaba de menos a Joaquín. Me lo paso igual de bien, pero Sabina es un gran contador de historias.

elcomercio.es/aviles


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